En el cole y en el instituto nunca fui la popular (no era la más guapa por mucho que mi abuela lo repitiera). Tampoco la simpática, ni la rebelde sin causa y por fortuna tampoco rara, ni pava ni pelota. Era de las invisibles y punto.
Eso nunca fue un problema...hasta que me gustó un chico y yo a él no.
Estudiábamos en el mismo cole y más tarde en el mismo instituto. Él siempre dos años por delante. Tan rubio, tan estupendo, los ojos claros y cara paella socarrat. Por desgracia mi mejor amiga, la que sabía de todas mis penas y desgracias era también Radio Macuto...¡Y la muy canalla se chivó en 1ºde BUP! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH! Claro está, al ser la menda tan insignificante, él pasó de mí y a los catorce años eso es mortal de necesidad.
Pero ya sabéis que el tiempo pone a cada uno en su sitio y cada sitio en su lugar...muahahahaha (sonrisa maléfica). Los año pasaron y, si bien una no sale en las portadas del Vogue September Issue, tampoco es difícil de mirar y hete aquí que él ahora sí que lo es...jojojojojo. Los años no han pasado en balde para él, es más, se han cebado oyoyoyoyoy.
Sí, soy cruel, ¿Qué pacha?
Hace unos días, a las 8 de la mañana, tomé mi camino diario al parking para sacar el coche. Ni que deciros que iba estupendísima: pelo largo liso suelto, vestidito marinero y cuñas a juego. Vamos, requetequemonísisisisísima. La menda enfila una calle en obras para acortar (una olorcilla a gato y a no gatooo...puaj). No es el mejor escenario, pero ya sabéis que lo importante es la protagonista. Camino con cuidado porque es fundamental no caerse ahí. Un pie, otro pie, y uno y dos, y uno y dos....mi caminar no es el una gacela grácil, es el de un payaso con zapatones, pero que queréis que os diga, aún no domino el arte del tacón. Cuando casi llego al final de la calle respiro hondo para mi alivio, levanto la vista y a un metro escaso delante de mí...rubio, ojos azules, cara de paella socarrat....y ¿20 kg más?
Chicos, mi momento de gloria por fin había llegado. Ahora sí que sí, porque él es vino de cartón y yo el Vega Sicilia. Levanto mi cabeza bien alta como en la legión, pongo cara de "fotos no", miro de arriba a abajo y.....¡ESTO!
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¡¡Osssseaaaaaaaaaaaa, jarrapazo que me pegué en el puñetero suelo!! Pero, pero , pero, peroooooooo. ¿Qué creíais, que solo pasaba en las películas? AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH. Dió, de existir, es un jachondo y se mofa de mí.
1 comentario:
Siempre puedes decir.... lo mio, lo de la caída, la mancha, el roto o el esguince.... si lo hubiera o hubiese se me pasa al poco...
Lo tuyo chato.... es más dificil :P
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